Para poder explicar el proceso de la profesionalización cultural debemos primero acercarnos a una definición de la Gestión Cultural.
Partiendo desde lo básico, la Real Academia Española (2021) define la palabra Gestión como “Ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo” y Cultura como “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”
Podríamos asumir entonces que la ocupación de la administración y funcionamiento de algunas costumbres y del desarrollo artístico de un grupo social es parte del campo laboral de un gestor cultural, pero también que esta se relaciona con otras áreas.
La Gestión cultural en cercanía con distintas formas de administración de bienes y servicios culturales adquiere relevancia en relación con el desarrollo social y económico, así como con otros sectores, lo cual nos permite observar la amplitud del perfil laboral de un gestor cultural y la necesidad de establecer de manera formal su acción en el sector cultural.
Podemos observar que en las diversas fuentes y organizaciones que han contribuido a la profesionalización de la gestión cultural se consideran distintas definiciones del término, sin embargo, por ser una de las organizaciones de mayor escala a nivel global considero la siguiente para la comprensión del tema:
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